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Año I
5 OCT 2026

Guía 01Rentabilidad y gestión.

Cuánto gana una ferretería en Argentina: cómo calcular lo que realmente deja el negocio

Un cierre mensual explicado paso a paso para separar mercadería, gastos, trabajo del dueño y dinero disponible.

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17 min
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Inicial
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General
Autor
Alvaro Della Vedova
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Portada «Cuánto gana tu ferretería», con el retrato de un hombre en blanco y negro sobre fondo crema y un bloque bordó.
Ilustración editorial sobre cómo separar ventas, gastos y trabajo del dueño para calcular lo que realmente deja la ferretería.
En esta guía

Una ferretería vende $10 millones durante un mes. Después de descontar la mercadería vendida, los gastos del local y un valor por el trabajo del dueño, aparece un excedente de $700.000.

¿Eso significa que el dueño puede retirar $700.000?

Todavía no. Primero hay que comprobar qué costos faltan y cuánto dinero se cobró realmente. Puede haber ventas pendientes, impuestos por pagar, cuotas de préstamos o mercadería que necesite reposición.

La siguiente cuenta permite entender el recorrido.

Todos los importes del ejemplo son hipotéticos, mensuales y expresados en pesos argentinos. No representan ventas, salarios, alquileres ni impuestos habituales del sector. Usamos una base económica comparable de un responsable inscripto: ventas sin IVA y costos sin el IVA que resulte recuperable. Las devoluciones y los descuentos ya están descontados.

Cuenta del mes hipotéticoImporte
Ventas netas$10.000.000
Mercadería vendida, incluido el flete de compra correspondiente−$6.400.000
Resultado bruto$3.600.000
Otros costos variables−$600.000
Contribución para cubrir la estructura$3.000.000
Gastos de estructura, incluida amortización−$1.600.000
Resultado operativo$1.400.000
Valor asignado al trabajo del dueño−$700.000
Excedente antes de costos financieros e impuesto a las Ganancias$700.000

La tabla muestra cuánto queda después de valorar el trabajo del dueño dentro de este modelo. Para obtener el resultado final faltan los costos financieros y Ganancias que correspondan. Para saber cuánto dinero puede retirarse, además hace falta cerrar la caja y revisar los compromisos pendientes.

En las fuentes públicas consultadas no encontramos un promedio nacional representativo de ganancia neta para ferreterías minoristas. El informe de CAME de agosto de 2026 aporta contexto de ventas y costos de un conjunto que también incluye materiales eléctricos y construcción. No permite afirmar cuánto gana una ferretería particular.

La respuesta útil para tu negocio sale de hacer este cierre con tus datos.

Primero elegí qué mes vas a medir

Para calcular cuánto dejó la ferretería necesitás reunir las operaciones de un mismo período. Elegí un mes completo y buscá ventas, devoluciones, compras, gastos, inventarios y movimientos de dinero.

El objetivo es reconstruir qué produjo el negocio durante ese mes. Podés hacerlo con el sistema que ya usás y una tabla de trabajo. La calidad de la cuenta depende de los registros y de cómo los ordenes.

Hay una distinción fundamental: la fecha de una operación y la fecha de su cobro o pago pueden ser diferentes.

Si vendiste a cuenta corriente en septiembre y cobrás en octubre, la venta corresponde a septiembre y el cobro a octubre. Lo mismo sucede con un gasto: puede pertenecer a un mes aunque lo pagues después.

Asignar ingresos y gastos al período al que corresponden se llama devengamiento. El término puede parecer técnico, pero describe algo cotidiano: identificar cuándo el negocio realizó la venta o utilizó el recurso, aunque el dinero se mueva en otra fecha.

Revisá también que el total de ventas no incluya transferencias entre cuentas propias, préstamos recibidos o aportes personales. Son entradas de dinero, pero no ventas.

Una operación cobrada por una billetera y luego transferida al banco debe aparecer una sola vez como ingreso comercial. La transferencia posterior mueve el mismo dinero entre tus cuentas.

Separá devoluciones, bonificaciones y anulaciones. Si una venta se cancela, su importe no puede seguir aumentando la facturación. Si vuelve mercadería utilizable, también debe corregirse el movimiento del producto y su costo.

El comprobante y el registro de stock tienen que contar la misma operación.

Comprar mercadería y venderla son dos momentos distintos

La reposición suele ser una salida importante de dinero. Pero no todo lo comprado durante el mes se vende en ese mismo período.

Una parte reemplaza productos vendidos. Otra queda en el estante. Por eso, descontar todas las compras como si fueran mercadería vendida puede deformar la ganancia.

Para resolverlo calculamos el costo de mercaderías vendidas, también llamado CMV.

La idea es sencilla: sumamos la mercadería que había al comenzar y la que ingresó durante el mes. Después restamos lo que todavía queda.

CMV = inventario inicial + compras netas y costos de adquisición − inventario final.

La Universidad Nacional de Misiones desarrolla esta relación y ejemplos de incorporación del flete en su manual de Introducción a la contabilidad.

En nuestro ejemplo:

Mercadería del períodoValor
Inventario al comenzar el mes$8.000.000
Compras netas ingresadas+$6.000.000
Flete de adquisición todavía no incluido en esas compras+$400.000
Inventario al terminar el mes−$8.000.000
Costo de mercaderías vendidas$6.400.000

La cuenta es:

$8.000.000 + $6.000.000 + $400.000 − $8.000.000 = $6.400.000.

Para este ejercicio suponemos que no hubo robos, roturas, mermas ni otros ajustes.

Los $400.000 de flete se agregan porque todavía no estaban incorporados en las compras. Si el transporte ya forma parte del costo registrado de cada producto, no lo sumes nuevamente.

El reparto al cliente cumple otra función: es un costo de atender la venta. No corresponde agregarlo automáticamente al costo de adquisición de toda la mercadería.

El inventario necesita cantidades y valores compatibles

Contar productos es necesario, pero no alcanza. El stock final debe valorizarse con un criterio consistente y conservar los costos de adquisición correspondientes a los artículos que permanecen.

Si comprás tornillos por caja y vendés por unidad, primero convertí ambas cantidades a una unidad comparable. De lo contrario, podés registrar correctamente los comprobantes y obtener un inventario equivocado.

Compará lo contado con lo registrado. Cuando faltan productos, el método por diferencia de inventarios puede absorber esa pérdida dentro del costo calculado. Registrarla además como otro gasto, sin corregir la primera cuenta, la descuenta dos veces.

Si el inventario es incierto, el resultado también lo será. Identificá los rubros dudosos y completá el conteo antes de decidir retiros sobre esa cifra.

Medir lo vendido y preparar la reposición

En el ejemplo usamos costos de adquisición con bases homogéneas. Eso permite seguir la cuenta. No significa que todos los estados contables o cálculos tributarios deban utilizar exactamente ese criterio.

La Norma Unificada Argentina de Contabilidad, RT 54 contempla alternativas de medición. Para la gestión, conviene entender qué pregunta responde cada base y dejar escrito cuál utilizaste.

El costo de adquisición informa el costo incorporado al comprar.

El costo de reposición estima cuánto necesitás para volver a conseguir el producto en la fecha considerada y bajo condiciones comparables.

Supongamos que un artículo costó $100 y lo vendés a $150. La diferencia respecto de esa compra es $50.

Pero hoy reponerlo cuesta $120. Respecto de la nueva compra, la diferencia sería $30.

Las dos cuentas responden preguntas diferentes. Ninguna de esas diferencias, por sí sola, es ganancia neta: todavía faltan los demás costos de la operación y del negocio.

Para evaluar la próxima reposición, consultá precios vigentes, descuentos aplicables, transporte y cantidades que realmente podés comprar. Una oferta para un volumen que no vas a adquirir no representa tu costo disponible.

Conservá una cuenta consistente del mes y otra evaluación para la compra siguiente. Actualizar solamente el inventario final con una lista nueva, dejando compras y stock inicial en bases incompatibles, puede producir un resultado engañoso.

Si comparás meses con cambios importantes de precios, necesitás una base monetaria y un tratamiento de inflación adecuados. Facturar más pesos no demuestra, por sí solo, vender más unidades ni conservar mayor capacidad de reposición.

Del resultado bruto a lo que aportan las ventas

Las ventas netas del ejemplo son $10.000.000 y el costo vendido es $6.400.000.

La diferencia da $3.600.000 de resultado bruto. Equivale al 36% de las ventas:

$3.600.000 ÷ $10.000.000 = 36%.

Todavía hay costos que aparecen porque vendés. Cobrar una operación, preparar un paquete o contratar una entrega consume recursos.

Para conocer cuánto queda para sostener el local, restamos esos otros costos variables: los que cambian con la actividad dentro del rango que estamos analizando.

Otros costos variables del ejemploImporte mensual
Costos de cobro$280.000
Embalaje y entregas tercerizadas$220.000
Tributo variable ilustrativo$100.000
Total$600.000

El tributo es una cifra elegida para explicar el cálculo. No representa una alícuota vigente. En tu negocio debe reemplazarse por la obligación que corresponda al régimen y la jurisdicción.

En este caso las entregas son servicios contratados cuyo costo corresponde a los pedidos. Si repartís con vehículo propio, separá sus costos variables de los costos fijos del vehículo. No incluyas el mismo seguro, sueldo o amortización dentro de cada pedido y otra vez en la estructura mensual.

La cuenta queda así:

$3.600.000 − $600.000 = $3.000.000 de contribución.

La contribución es lo que las ventas dejan después de los costos variables para ayudar a pagar la estructura y producir un resultado.

En este modelo, cada peso vendido aporta treinta centavos. La tasa de contribución es 30%.

La mezcla de productos cambia la cuenta

Una ferretería puede vender miles de artículos con costos y contribuciones diferentes. Un mes puede concentrarse en productos que aportan menos y otro en productos que aportan más.

Para analizar el conjunto, sumá las ventas y los costos correspondientes a lo efectivamente vendido.

No promedies sin ponderar los porcentajes de todos los artículos. Eso daría la misma importancia a un producto que vendió dos unidades y a otro que concentró buena parte de la facturación.

La tasa del negocio debe reflejar la mezcla real de sus ventas.

La estructura del local también se consume todos los meses

El ejemplo tiene $1.600.000 de gastos de estructura. Dentro de las condiciones asumidas, no cambian en proporción inmediata con cada venta.

Estructura mensual del ejemploImporte
Personal$600.000
Alquiler$400.000
Servicios$150.000
Administración y seguros$150.000
Tributos fijos$100.000
Amortización de bienes de uso$200.000
Total$1.600.000

El costo de personal debe incorporar los conceptos correspondientes al período. En tu negocio incluí las cargas y previsiones pertinentes, incluso obligaciones que se pagan en otros momentos del año. Usar solamente el sueldo transferido puede dejar costos afuera.

Si pagaste un seguro que cubre varios meses, asigná al período la porción correspondiente. Pagarlo todo junto no significa que se haya consumido íntegramente ese mes.

La amortización de bienes de uso distribuye el consumo económico del equipamiento durante su vida útil.

Una computadora, una estantería o un vehículo pueden seguir prestando servicio después de pagarse. Reconocer ese consumo evita tratar el uso de bienes propios como gratuito.

Los $200.000 del ejemplo son una imputación hipotética, no una tasa legal de amortización. Tampoco representan un pago de ese mes.

Por eso, bajo nuestros supuestos, la estructura genera $1.400.000 de pagos y $200.000 de amortización. Esa diferencia importa cuando pasemos a la cuenta del dinero.

Después de restar la estructura:

$3.000.000 − $1.600.000 = $1.400.000 de resultado operativo.

Todavía falta distinguir cuánto remunera el trabajo del dueño.

Cuánto remunera tu trabajo y cuánto excede esa remuneración

Si atendés, comprás, administrás y resolvés pedidos, la ferretería utiliza tu tiempo.

Una cuenta que termina antes de reconocerlo reúne en la misma cifra la remuneración de tu trabajo y el resultado de sostener la empresa.

Para separarlos asignamos $700.000 al trabajo del dueño. Es un valor hipotético de gestión: no se presenta como sueldo habitual, remuneración de convenio ni ingreso recomendado.

En tu evaluación podés relacionarlo con las tareas y horas que aportás o con el costo de reemplazar ese trabajo de manera comparable.

Lo decisivo es declarar el criterio y mantenerlo al comparar períodos. Si contrataste a otra persona y redujiste tus propias tareas, revisá la distribución. No conserves automáticamente dos costos por el mismo trabajo.

Esta distinción tiene fundamento económico. La Universidad Nacional de Cuyo explica que el costo de oportunidad permite valorar recursos propios, incluido el trabajo del dueño, aunque no exista un pago a un tercero.

La cuenta es:

$1.400.000 − $700.000 = $700.000 de excedente después de valorar ese trabajo.

Ese resto puede contribuir a remunerar el capital y el riesgo asumido, sujeto a los costos financieros y fiscales pendientes.

El retiro personal es una cuenta diferente

Un retiro muestra cuánto dinero sacaste del negocio.

Podés retirar más de lo que produjo la ferretería utilizando caja acumulada, crédito o fondos destinados a reposición. También podés retirar menos y dejar dinero adentro.

Por eso el retiro real debe registrarse por separado del valor asignado al trabajo.

El 7% que surge de dividir $700.000 por $10.000.000 tampoco mide el rendimiento del capital invertido. Su denominador son las ventas del mes.

Para medir el rendimiento del capital necesitás conocer cuánto capital está comprometido y durante qué período. Son preguntas diferentes.

La condición fiscal cambia las bases de la cuenta

Un cálculo consistente necesita saber qué contiene cada importe.

Para un responsable inscripto, el IVA computable de las compras se registra separado del costo económico. El IVA de las ventas se separa del ingreso utilizado en este ejemplo.

La Ley de IVA establece condiciones para el crédito, incluyendo su relación con operaciones gravadas.

No alcanza con quitar IVA indiscriminadamente a cualquier factura. Si una parte no es computable, cambia su tratamiento dentro del costo o gasto correspondiente. Y un crédito fiscal acumulado no significa que ese dinero ya haya vuelto a tu cuenta.

Mientras se permanece en Monotributo, las compras no generan el crédito fiscal ordinario para el adherido ni sus ventas débito propio, según el artículo 24 de la Ley 24.977. El IVA soportado integra la base de costo de gestión. La cuota y las demás obligaciones deben cargarse una sola vez.

Monotributo, Ingresos Brutos y tributos municipales tampoco pueden tratarse como si siempre fueran una misma obligación. ARCA explica que el pago unificado depende de adhesiones y convenios.

Revisá qué está efectivamente incluido en tu cuota y qué se determina aparte.

Un adelanto de impuesto no siempre es otro gasto

Las retenciones y percepciones computables pueden reducir el saldo por pagar o generar saldo a favor.

La Ley 11.683, artículo 27, contempla el cómputo de adelantos y retenciones. Ingresos Brutos tiene sus reglas provinciales.

Separá la obligación determinada, sus adelantos y el dinero desembolsado. Sumar el impuesto completo y volver a sumar sus pagos a cuenta como gastos distintos puede duplicarlo.

El excedente de gestión no es la base de Ganancias

La base fiscal puede diferir de la cuenta de esta guía.

Para una empresa unipersonal, el artículo 92(b) de la ley vigente de Ganancias excluye los retiros del dueño, incluso denominados sueldo.

Asignar $700.000 al trabajo propio no crea una deducción legal.

Las remuneraciones societarias, los intereses y otros conceptos tienen condiciones específicas. Identificá qué corresponde computar antes de llamar neto al resultado.

Si estás en Monotributo, recordá que su componente impositivo integra IVA y Ganancias dentro de las condiciones del régimen. No agregues automáticamente otro gasto por Ganancias sobre la misma actividad como si todos los negocios tributaran igual.

La ganancia del mes y el dinero disponible siguen cuentas diferentes

Para entender el mecanismo, armemos primero un flujo didáctico que excluye los movimientos de IVA.

Parte de $1.000.000 y considera $9.000.000 cobrados de los $10.000.000 vendidos. Queda $1.000.000 pendiente, medido sobre la misma base sin IVA. Suponemos que no había saldos anteriores de clientes.

Flujo ilustrativo, sin movimientos de IVAImporte
Saldo inicial del ejercicio$1.000.000
Cobros considerados, sin IVA+$9.000.000
Pagos de mercadería y flete, sin IVA recuperable−$6.400.000
Pagos de otros costos variables, sin IVA recuperable−$600.000
Gastos de estructura pagados−$1.400.000
Retiro efectivo del dueño−$700.000
Devolución de capital de un préstamo−$800.000
Saldo parcial del ejercicio$100.000

El retiro coincide, solamente para este ejemplo, con el valor asignado al trabajo del dueño. Las compras y los gastos se pagan dentro del mes; no varían las deudas a proveedores y no hay otras inversiones o financiaciones.

Los $100.000 son un saldo parcial. No representan el saldo bancario ni dinero listo para retirar. Faltan los movimientos de IVA, los costos financieros y Ganancias que correspondan.

Para cerrar tu caja real, registrá los cobros y pagos completos, incluidos sus impuestos, y agregá los pagos fiscales y adelantos correspondientes.

Una venta todavía sin cobrar puede generar una obligación de IVA antes de recibir el dinero. Separar solamente el IVA de los cobros no resuelve esa diferencia.

Después conciliá el saldo con efectivo, bancos y billeteras, sin contar dos veces transferencias entre cuentas propias.

La cuota de un préstamo contiene conceptos distintos

Los $800.000 devueltos cancelan capital adeudado: reducen caja y deuda.

El costo de utilizar el crédito se registra mediante intereses y cargos correspondientes. Llamar gasto a toda la cuota mezcla la devolución de dinero prestado con el costo de financiarse.

También podemos explicar la variación parcial desde el excedente:

$700.000 + $200.000 de amortización sin pago − $1.000.000 vendido sin cobrar − $800.000 de capital devuelto = −$900.000.

Con $1.000.000 iniciales, el saldo parcial queda en $100.000. Se conserva la exclusión del IVA y los demás movimientos pendientes.

La separación entre resultado y flujos está recogida en la NIC 7, sobre flujos de efectivo.

Si tu retiro real difiere del valor asignado al trabajo, corregí el recorrido: sumá nuevamente lo imputado y restá lo efectivamente retirado. Si aumentaste stock, compraste equipamiento o postergaste pagos, incorporá esos movimientos antes de evaluar disponibilidad.

Cuánto necesitás vender para cubrir el negocio

El punto de equilibrio indica el nivel de ventas que cubre los costos definidos en un modelo.

Lo calculamos dividiendo los costos de estructura por la tasa de contribución. La Universidad Nacional de Salta desarrolla este análisis y sus condiciones.

En el ejemplo, cada peso vendido aporta treinta centavos para cubrir la estructura.

Antes de valorar el trabajo del dueño:

$1.600.000 ÷ 0,30 = $5.333.333 de ventas netas mensuales, aproximadamente.

Incluyendo los $700.000 asignados a su trabajo:

$2.300.000 ÷ 0,30 = $7.666.667.

El segundo umbral permite evaluar si la actividad cubre también esa remuneración. Ambos conservan las exclusiones financieras y fiscales del modelo.

Si, además, buscás producir un excedente de $700.000 después de valorar tu trabajo, la venta objetivo sería:

($2.300.000 + $700.000) ÷ 0,30 = $10.000.000.

La cuenta supone que se mantiene la mezcla de productos, los costos variables proporcionales y la estructura dentro del rango analizado.

Si para vender más necesitás otro empleado, más espacio o una modalidad de entrega diferente, incorporá ese cambio. El resultado deja de ser válido si cambia una condición importante.

También recordá que el equilibrio incluye amortización aunque no sea un pago inmediato. Cubrir costos económicos y reunir dinero para vencimientos son dos controles relacionados, pero diferentes.

Cómo cambia el excedente cuando cambia la contribución

Mantengamos $2.300.000 de estructura y trabajo del dueño. Comparemos distintos niveles de venta y dos tasas de contribución.

El 24% es otro supuesto didáctico. No es una previsión ni una tasa observada en el sector.

Ventas netas mensualesExcedente con contribución del 30%Excedente con contribución del 24%
$8.000.000$100.000−$380.000
$10.000.000$700.000$100.000
$12.000.000$1.300.000$580.000

Cada celda surge de multiplicar las ventas por la tasa y restar $2.300.000.

Con $10.000.000 y una contribución del 24%:

$2.400.000 − $2.300.000 = $100.000.

La diferencia entre 30% y 24% es de seis puntos porcentuales. Sobre $10.000.000 de ventas representa $600.000 menos de contribución.

Mientras la estructura permanece igual, esa diferencia llega directamente al excedente.

Por eso, si el negocio deja menos, revisá qué cambió: descuentos, costo de adquisición, medios de cobro, entregas o mezcla vendida.

Identificá la causa y su importe antes de elegir una medida. Aumentar facturación con operaciones de menor contribución puede exigir más trabajo y capital sin producir el excedente esperado.

Cómo convertir el cierre en una decisión

Armá tres registros relacionados:

  1. Resultado del mes: ventas, costo vendido, gastos y resultado.
  2. Caja: dinero efectivamente cobrado y pagado.
  3. Obligaciones pendientes: clientes, proveedores, impuestos y deuda que conectan las dos cuentas anteriores.

Comprobá que ventas y compras coincidan con los comprobantes ajustados, que los inventarios compartan criterio, que fletes e impuestos no estén duplicados y que los retiros estén identificados.

El cierre de caja debe coincidir con el efectivo y los saldos de las cuentas incluidas. Una diferencia sin explicar es información faltante, no ganancia adicional.

Después revisá el resultado junto con los vencimientos, la reposición necesaria y los compromisos asumidos. Ahí podés evaluar cuánto retirar, qué pagos organizar y qué operaciones conviene revisar.

Si todavía no abriste la ferretería, podés utilizar la misma estructura para preparar escenarios. Cambiá la venta esperada, la contribución y los gastos según presupuestos comprobados, y marcá las ventas como hipótesis.

El punto de equilibrio muestra qué actividad necesitarías. No demuestra que el barrio vaya a aportar esa demanda. También necesitás prever fondos para stock, vencimientos y meses de arranque.

Repetir el cierre con datos propios permite ver qué cambió. Vas a poder distinguir cuánto remuneró tu trabajo, cuánto produjo la empresa y cuánto dinero quedó disponible después de sus compromisos.

Fuentes utilizadas

Control del cierre

Qué comprobar antes de decidir cuánto retirar

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