Combustibles
Hay provincias puntuales con brecha alta entre marcas y la estatal: atencion a la logistica en esas zonas.

Datos duros
| producto | promedio | minimo | maximo | cantidad surtidores |
|---|---|---|---|---|
| gnc | 817,06 | 509 | 1.190 | 320 |
| gasoil grado 2 | 2.288,8 | 1.225 | 2.499 | 594 |
| gasoil grado 3 | 2.522,84 | 1.533 | 2.729 | 583 |
| nafta super | 2.125,3 | 1.219 | 2.429 | 565 |
| nafta premium | 2.388,96 | 1.349 | 2.599 | 558 |
Gasoil (grado 2 y 3)
El panorama actual de los combustibles diésel en Argentina, según los datos de la Secretaría de Energía, muestra una estructura de precios con variaciones significativas a lo largo del territorio nacional, tanto para el gasoil grado 2 como para el grado 3. El gasoil grado 2, conocido como diésel común, registra un promedio nacional de 2288.8 pesos por litro, con un precio mínimo de 1225 pesos y un máximo de 2499 pesos en los surtidores de todo el país. Por su parte, el gasoil grado 3, o diésel premium, que ofrece un mayor rendimiento y aditivos específicos, presenta un promedio nacional de 2522.84 pesos por litro, con extremos que van desde los 1533 pesos hasta los 2729 pesos. Esta amplitud entre el mínimo y el máximo nacional ya nos indica una marcada dispersión en los costos de este insumo vital.
Al analizar el detalle provincial, observamos que para el gasoil grado 2, las provincias con los promedios más bajos son Tierra del Fuego, con 2059 pesos, La Pampa, con 2139.61 pesos (y donde se encuentra el precio mínimo nacional de 1225 pesos), Tucumán, con 2090.33 pesos, y la Capital Federal, con 2205.44 pesos. En contraste, las regiones con los promedios más elevados para este mismo combustible son Jujuy, que registra el máximo nacional con 2499 pesos, seguida por Catamarca con 2381 pesos, Santa Fe con 2368.11 pesos, Entre Ríos con 2363.22 pesos, Formosa con 2361.5 pesos, Neuquén con 2359 pesos y Córdoba con 2354.17 pesos. La diferencia entre el promedio más bajo (Tierra del Fuego) y el más alto (Jujuy) para el gasoil grado 2 es de 440 pesos, lo que representa una brecha considerable que impacta directamente en los costos logísticos.
En cuanto al gasoil grado 3, las provincias más económicas en promedio son nuevamente Tierra del Fuego, con 2189 pesos, Mendoza con 2442 pesos, la Capital Federal con 2483.08 pesos, Chaco con 2490 pesos, Corrientes con 2495.5 pesos y Santa Cruz con 2500.25 pesos. En el extremo opuesto, las provincias con los promedios más caros son Jujuy, con 2714 pesos (muy cerca del máximo nacional de 2729 pesos), Neuquén con 2710.5 pesos, Río Negro con 2611.5 pesos, Formosa con 2599 pesos, Entre Ríos con 2581.58 pesos, Misiones con 2574.5 pesos y Catamarca con 2656.5 pesos. Aquí, la diferencia entre el promedio más bajo (Tierra del Fuego) y el más alto (Jujuy) asciende a 525 pesos, evidenciando una dispersión aún mayor que en el grado 2.
Esta heterogeneidad de precios se complementa con la brecha entre la petrolera de bandera estatal y las estaciones privadas, que también varía por provincia. Por ejemplo, en Chubut, la diferencia para el gasoil grado 2 alcanza un 7.81% a favor de la petrolera estatal, mientras que en Buenos Aires es de un 1.66%. Esta disparidad en los precios, tanto entre regiones como entre marcas, configura un escenario complejo para la planificación de costos.
En el día a día de su ferretería, esta estructura de precios del gasoil es un factor crítico que incide directamente en su rentabilidad. El gasoil es el combustible que motoriza toda la logística pesada, desde el transporte de hierros, chapas y cemento, hasta electrodos y alambres. Por lo tanto, el nivel actual de los promedios provinciales del gasoil grado 2, que es el más utilizado en el transporte de carga, es un indicador fundamental del costo de flete que le cobrarán sus distribuidores mayoristas en cada reposición. Si usted se encuentra en una provincia con promedios elevados, como Jujuy, Catamarca o Santa Fe, sus costos de flete serán estructuralmente más altos que los de un colega en Tierra del Fuego o la Capital Federal, lo que puede erosionar sus márgenes y afectar su competitividad.
La marcada dispersión de precios entre las provincias significa que el costo de traer mercadería a su local no es uniforme en el país. Un ferretero en Neuquén o Jujuy, por ejemplo, enfrenta un costo de combustible para el transporte significativamente mayor que uno en La Pampa o Tierra del Fuego. Esta diferencia se traslada directamente al precio final de los productos pesados que usted vende, o bien, reduce su margen de ganancia si decide absorber parte de ese costo para mantener precios competitivos. Además, la brecha de precios entre la petrolera estatal y las estaciones privadas, aunque variable, representa una oportunidad o un desafío. Si usted cuenta con flota propia para entregas, conocer esta diferencia le permite optimizar sus compras de combustible; si depende exclusivamente de fletes externos, esta brecha se refleja en la estructura de costos de sus proveedores.
Trasladado a su reposición de stock y la gestión de su negocio, la recomendación clave es concentrar las compras de materiales pesados en un solo envío de mayor volumen. Esto le permitirá diluir el costo fijo del flete, que es un componente importante del precio final de transporte, entre una mayor cantidad de unidades de producto. Al reducir la frecuencia de los envíos, usted evita pagar fletes parciales que, aunque individualmente puedan parecer menores, en su conjunto erosionan significativamente su margen de ganancia a lo largo del tiempo. Por ejemplo, si necesita reponer cemento, hierros y chapas, procure coordinar con su distribuidor para que todos estos materiales lleguen en un único camión, en lugar de realizar pedidos separados que implicarían múltiples costos de flete.
Asimismo, es fundamental que usted monitoree de cerca el promedio provincial del gasoil grado 2 en su región, tal como lo publica la Secretaría de Energía. Este dato es su principal herramienta para anticipar y negociar los costos de flete con sus distribuidores. Si observa un aumento en este promedio, puede prever un incremento en los costos de transporte y ajustar su estrategia de compras o precios. Finalmente, si su ferretería cuenta con vehículos propios para reparto, tenga en cuenta la brecha de precios entre la petrolera de bandera estatal y las estaciones privadas en su provincia. Optar por la opción más económica para cargar combustible puede generar un ahorro adicional, aunque sea moderado, que contribuirá a la eficiencia general de su logística.
Naftas (super y premium)
Al analizar el panorama actual de los combustibles líquidos en Argentina, según los datos relevados por la Secretaría de Energía, observamos que el precio promedio nacional de la nafta súper se sitúa en 2125.3 pesos por litro, mientras que la nafta premium alcanza un promedio de 2388.96 pesos. Estos valores representan el costo de referencia a nivel país, pero es crucial entender que existen variaciones significativas a lo largo y ancho de nuestro territorio. Por ejemplo, el surtidor más económico de nafta súper a nivel nacional se encontró en 1219 pesos, mientras que el más caro llegó a 2429 pesos, evidenciando una dispersión considerable en los precios que un ferretero puede encontrar al momento de cargar combustible. Para la nafta premium, la brecha es similar, con un mínimo nacional de 1349 pesos y un máximo de 2599 pesos.
Profundizando en las particularidades provinciales, notamos que la nafta súper presenta promedios que van desde los 1729.5 pesos en Tierra del Fuego, convirtiéndola en la provincia con el combustible más accesible, hasta los 2294 pesos en Jujuy, que se posiciona como la más costosa para este tipo de nafta. Otras provincias con promedios elevados para la nafta súper incluyen Catamarca (2254 pesos), Tucumán (2210.67 pesos) y Entre Ríos (2189.75 pesos). En contraste, regiones como Río Negro (1799 pesos), La Pampa (1818.22 pesos) y Neuquén (1869 pesos) muestran valores considerablemente más bajos que el promedio nacional. En el caso de la nafta premium, la provincia de Tierra del Fuego también lidera con el promedio más bajo (1979 pesos), mientras que Catamarca registra el promedio más alto con 2516.5 pesos, seguida de cerca por Jujuy (2549 pesos) y Misiones (2474 pesos). Es interesante notar que provincias como Chubut (1928.08 pesos para súper y 2256.14 pesos para premium) y La Pampa (1818.22 pesos para súper y 2156.13 pesos para premium) se mantienen consistentemente entre las de menor costo.
Un aspecto fundamental a considerar es la brecha de precios entre la petrolera de bandera estatal y las estaciones de marca privadas, que se refiere a la diferencia porcentual en el costo del litro de combustible entre ambos tipos de operadores. En Buenos Aires, por ejemplo, la nafta súper de las estaciones privadas es un 1.15% más económica que la de la petrolera estatal, lo que representa una ventaja para el consumidor. Sin embargo, para la nafta premium, la situación se invierte, siendo las estaciones privadas un 4% más caras. En Córdoba, la brecha es más pronunciada: las estaciones privadas venden la nafta súper un 5.29% más cara y la premium un 7.01% más elevada que la petrolera estatal. Santa Fe muestra una brecha del 2% para la súper y del 3.68% para la premium a favor de la petrolera estatal. Entre Ríos también exhibe una diferencia del 3.24% para la súper y del 5.73% para la premium, con precios más altos en las estaciones privadas. Estas diferencias, aunque porcentuales, se traducen en montos significativos al considerar el volumen de consumo de una flota de reparto.
Para usted, como dueño de una ferretería de barrio que ofrece servicio de reparto a domicilio, el costo de las naftas es un componente directo y crítico de su estructura de gastos operativos. La nafta súper, al ser el combustible más utilizado por furgones, camionetas y motos de reparto, impacta directamente en la rentabilidad de cada entrega. Un promedio nacional de 2125.3 pesos por litro para la nafta súper, con picos de 2429 pesos en algunas regiones, significa que el gasto en combustible para su flota es considerable y debe ser monitoreado de cerca. Si su ferretería se encuentra en provincias con promedios elevados, como Jujuy (2294 pesos) o Catamarca (2254 pesos), el impacto en sus costos de logística será más marcado que si estuviera en Tierra del Fuego (1729.5 pesos) o Río Negro (1799 pesos). Esta disparidad geográfica puede afectar su competitividad si sus costos de envío son significativamente mayores que los de un competidor en una provincia con combustible más barato.
El desafío principal radica en que, si el precio de la nafta súper se mantiene en estos niveles o experimenta un aumento, el costo de cada envío se incrementa. Esto puede erosionar rápidamente el margen de ganancia de las ventas pequeñas, especialmente aquellas que se realizan con envío sin cargo. El concepto de 'envío sin cargo' se basa en que el costo del flete se diluye en el valor total de la compra, pero si el combustible es caro, ese costo de flete puede superar el margen de utilidad de productos de bajo valor. La brecha entre la petrolera estatal y las estaciones privadas también es relevante: si en su provincia las estaciones privadas son consistentemente más caras, como ocurre en Córdoba o Entre Ríos, optar por la petrolera estatal puede representar un ahorro significativo en el volumen total de combustible consumido por su flota. Ignorar estas variaciones y promedios puede llevar a una subestimación de los costos de reparto, afectando la viabilidad económica de su servicio a domicilio y, en última instancia, la rentabilidad general de su negocio.
Cuando llega el momento de revisar la estrategia de su ferretería frente a los costos de combustible, es fundamental actuar con información precisa. Si su negocio opera en una provincia con promedios de nafta súper elevados, como Jujuy o Catamarca, donde los precios superan los 2250 pesos por litro, le convendrá evaluar de inmediato el monto mínimo de compra para ofrecer el envío sin cargo. Mantener un umbral bajo en estas condiciones podría significar que el costo del combustible se coma por completo la ganancia de la venta, transformando un servicio de valor agregado en una pérdida. En este escenario, considere ajustar el mínimo de compra al alza o, alternativamente, introducir un pequeño recargo por envío para compras por debajo de un nuevo umbral, comunicándolo de forma transparente a sus clientes.
Por otro lado, si su ferretería se encuentra en regiones con precios más moderados, como Tierra del Fuego o Río Negro, donde la nafta súper promedia por debajo de los 1800 pesos, usted tiene un margen de maniobra mayor. En este caso, podría mantener un umbral de envío sin cargo más competitivo, lo que le daría una ventaja frente a competidores en zonas más caras. Sin embargo, incluso en estas provincias, es prudente monitorear la brecha de precios entre la petrolera estatal y las estaciones privadas. Si los datos de su provincia, como en Buenos Aires para la nafta súper, indican que las estaciones privadas ofrecen un precio ligeramente inferior, o si, por el contrario, la petrolera estatal es más económica, como en Córdoba o Santa Fe, optimizar sus cargas en las estaciones más convenientes puede generar ahorros acumulados importantes a lo largo del mes. Finalmente, considere la eficiencia de su flota: rutas optimizadas y vehículos con menor consumo pueden mitigar el impacto de los precios del combustible, independientemente de la provincia en la que opere.
GNC
El panorama actual del Gas Natural Comprimido (GNC) en Argentina, según los datos relevados por la Secretaría de Energía, muestra una diversidad de precios a lo largo del territorio nacional, con un promedio general de $817.06 por metro cúbico. Esta cifra nacional se construye a partir de un rango considerable, que va desde un mínimo de $509, registrado en algún surtidor del país, hasta un máximo nacional de $1190. La disponibilidad de este combustible se distribuye en 320 surtidores a nivel nacional, lo que indica una infraestructura consolidada para su abastecimiento.
Al descender al análisis provincial, observamos variaciones significativas. La provincia de Buenos Aires, que concentra la mayor cantidad de surtidores con 182, presenta un promedio de $790.03, ligeramente por debajo de la media nacional. Dentro de esta provincia, la petrolera estatal ofrece un promedio de $747.6, mientras que las estaciones privadas lo hacen a $804.41, generando una brecha del 7.6% a favor de la opción estatal. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires se destaca por tener el GNC más accesible del país, con un promedio de $668.67, y un mínimo de $579.9. Curiosamente, en la Capital Federal, las estaciones privadas ($674.77) son marginalmente más económicas que la petrolera estatal ($719.9), con una brecha del -6.27%.
En el centro del país, Córdoba registra un promedio de $916.44, con una marcada diferencia del 18.88% entre la petrolera estatal ($799) y las estaciones privadas ($949.86), siendo estas últimas considerablemente más caras. Santa Fe, por su parte, muestra un promedio de $863.43, con una brecha del 7.8% a favor de la petrolera estatal. Mendoza se sitúa con un promedio de $858.09, y al igual que en Capital Federal, las estaciones privadas ($829.01) ofrecen un precio ligeramente inferior al de la petrolera estatal ($865), con una brecha del -4.16%.
Las provincias del norte y sur del país exhiben los precios más elevados. Salta tiene un promedio de $1121.67, con la petrolera estatal en $1110. Jujuy y Río Negro presentan promedios de $1150 y $1140 respectivamente, siendo estos los valores más altos registrados en el país, y coincidentemente, sus mínimos y máximos provinciales son idénticos a sus promedios, lo que sugiere una menor competencia o uniformidad de precios en sus pocos surtidores (2 en cada caso). Entre Ríos, con un promedio de $1020, y Tucumán, con $945, también se encuentran por encima de la media nacional. San Juan, con un promedio de $910, se alinea con los valores del centro del país, con la petrolera estatal en $890.
Para su negocio de ferretería, donde la logística de reparto urbano es un pilar fundamental, el costo del combustible impacta directamente en la rentabilidad de cada entrega. El GNC se ha consolidado históricamente como una alternativa de ahorro frente a los combustibles líquidos, y su relevancia se acentúa en un contexto de costos operativos crecientes. La Secretaría de Energía nos proporciona estos datos para que usted pueda evaluar la conveniencia de mantener o expandir su flota de vehículos a gas.
La regla de oro para determinar si el GNC sigue siendo la opción más ventajosa para sus entregas de cercanía es que su precio no supere el 55% del valor de la nafta súper. Este umbral es crucial porque, por encima de él, la diferencia de costo por kilómetro recorrido comienza a achicarse, y otros factores como el mantenimiento específico de los equipos de GNC o la menor autonomía podrían empezar a erosionar el ahorro. Si bien en este informe no disponemos del precio actual de la nafta súper para realizar la comparación directa, es imperativo que usted lo tenga en cuenta para su análisis particular.
Las variaciones provinciales que hemos detallado son de suma importancia. Un GNC más accesible, como el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, representa una ventaja competitiva significativa para las ferreterías que operan en esa jurisdicción, permitiendo un costo de reparto más bajo. Por el contrario, en provincias con precios de GNC más elevados, como Jujuy o Río Negro, la ecuación de ahorro se vuelve más ajustada, y la decisión de utilizar GNC requiere una evaluación más minuciosa frente al precio de la nafta súper local. La brecha de precios entre la petrolera estatal y las estaciones privadas también es un factor a considerar, ya que le indica dónde puede obtener el mejor precio en su zona, optimizando así sus costos de abastecimiento.
Cuando planifica la logística de su ferretería, la elección del combustible para su flota de reparto es una decisión estratégica que puede marcar una diferencia sustancial en sus costos operativos. La conveniencia del GNC para sus entregas urbanas depende directamente de su relación con el precio de la nafta súper, manteniendo el umbral del 55% como referencia.
Si usted opera en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde el GNC registra un promedio de $668.67, y el precio de la nafta súper en su zona le permite mantener la relación por debajo del 55%, la conveniencia de utilizar vehículos a gas para sus entregas es notablemente alta. En este caso, incluso la pequeña ventaja de las estaciones privadas sobre la petrolera estatal (una brecha del -6.27%) le ofrece una oportunidad adicional de ahorro. De manera similar, en la provincia de Buenos Aires, con un promedio de $790.03, la opción de la petrolera estatal ($747.6) es la más económica, lo que representa una buena noticia para la gestión de sus costos de reparto si la nafta súper mantiene una diferencia significativa.
Por el contrario, si su ferretería se encuentra en provincias como Jujuy o Río Negro, con promedios de $1150 y $1140 respectivamente, la ecuación de ahorro se vuelve más ajustada. En estos casos, es imperativo que el precio de la nafta súper sea considerablemente más elevado para que el GNC siga siendo la opción más económica. La ausencia de competencia de precios en estas provincias, donde el mínimo y el máximo son idénticos al promedio, sugiere que las oportunidades de encontrar un GNC más barato son limitadas. En provincias como Córdoba ($916.44) o Salta ($1121.67), donde el GNC es más elevado que la media nacional, la decisión de mantener una flota a gas debe ser sopesada con especial atención al precio de la nafta súper local.
En definitiva, la recomendación es mantener un monitoreo constante de ambos combustibles en su área de operación. Calcule el 55% del valor de la nafta súper y compare con el precio del GNC local. Si el GNC se mantiene por debajo de ese umbral, la inversión en vehículos a gas o la conversión de su flota sigue siendo una decisión acertada para la eficiencia de su reparto urbano. Si la relación se acerca o supera el 55%, es momento de reevaluar la estrategia de combustible para sus vehículos de reparto, considerando el impacto en su capital de trabajo y el costo de reposición de su flota.
Brecha de abastecimiento (estatal vs privadas)
La dinámica de precios que estamos observando según los registros de la Secretaría de Energía muestra una dispersión que merece su atención, especialmente en lo que llamamos la brecha de marcas, que no es otra cosa que la diferencia porcentual entre lo que cobra la petrolera de bandera estatal y lo que piden las estaciones privadas por el mismo producto. En la provincia de Buenos Aires, esta brecha se mantiene en niveles manejables, con un 1,66% en el gasoil grado 2 y un 4% en la nafta premium, lo que indica un mercado en relativo equilibrio. Sin embargo, el semáforo se pone en amarillo cuando miramos hacia Córdoba, donde el GNC presenta una brecha del 18,88%, una cifra que supera con creces el umbral crítico del 12%. Este fenómeno ocurre porque la petrolera estatal actúa como un ancla de precios, y cuando la distancia con las estaciones de marca se estira demasiado, se produce un desplazamiento masivo de consumidores hacia los surtidores más baratos, lo que técnicamente conocemos como saturación de la demanda, provocando que los surtidores más económicos se vacíen antes de tiempo.
El funcionamiento de su ferretería depende de una logística invisible que se resiente apenas aparecen estas distorsiones en el surtidor. Cuando la brecha es tan marcada como en el caso cordobés, las estaciones de la petrolera estatal suelen quedarse sin combustible rápidamente, lo que llamamos quiebre de stock, o generan filas interminables que demoran horas a cualquier vehículo de carga. Esto le impacta directamente en el cumplimiento de los plazos de entrega de sus proveedores de herrajes, bulones o herramientas pesadas que vienen de otras provincias. En Santa Fe y Entre Ríos, las brechas en gasoil grado 3 rondan el 2,68% y el 5,18% respectivamente, lo cual es saludable, pero si esa tendencia de Córdoba se contagia a los combustibles líquidos en el resto del país, el transporte de carga empezará a sufrir demoras crónicas por falta de abastecimiento fluido, afectando su capacidad de reposición diaria.
Ante este escenario de disparidad, la gestión de sus existencias debe volverse más previsora que de costumbre para evitar baches en la oferta a sus clientes. Si usted nota que en su zona o en las provincias de origen de su mercadería la brecha de precios empieza a perforar el techo del 12%, debe dar por sentado que los camiones de los distribuidores no van a llegar con la puntualidad habitual debido a las complicaciones para repostar. En provincias como Chubut, donde el gasoil grado 2 ya muestra una brecha del 7,81%, o Corrientes con un 5,26% en el grado 3, la situación es todavía estable, pero el consejo es claro: no espere a agotar su stock crítico para realizar pedidos programados. Si la brecha se ensancha, conviene adelantar las compras de aquellos artículos de alta rotación para que un eventual retraso en el flete no lo deje con las estanterías vacías y pierda ventas frente a la competencia por falta de mercadería física.
Segui de cerca las entregas en las zonas calientes y agenda la reposicion con dias de colchon.
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El flete y la logistica
Los costos avanzan sin prisa pero sin pausa.

La obra y la construccion
La actividad viene pareja, sin grandes cambios.