El flete y la logistica
Los costos avanzan sin prisa pero sin pausa.

Datos duros
| rubro | var pct | estado |
|---|---|---|
| Combustible | — | no informado |
| Lubricantes | 4,84 | variacion |
| Neumaticos | 1,83 | variacion |
| Reparaciones | 1,28 | variacion |
| Personal | 3,23 | variacion |
| Seguros | 0,62 | variacion |
| Patentes | — | no informado |
| Material Rodante | 0,29 | variacion |
| Gastos Generales | 4,14 | variacion |
| Peajes | 18,3 | variacion |
| Costo Financiero | 2,16 | variacion |
| periodo | mes | variacion mensual pct | pub date |
|---|---|---|---|
| 2026-07 | julio | 2,25 | Mon, 03 Aug 2026 18:58:47 +0000 |
| 2026-06 | junio | 1,81 | Mon, 06 Jul 2026 13:31:53 +0000 |
| 2026-05 | mayo | 1,91 | Wed, 03 Jun 2026 13:45:39 +0000 |
| 2026-04 | abril | 2,42 | Tue, 05 May 2026 12:08:37 +0000 |
| 2026-03 | marzo | 10,15 | Wed, 01 Apr 2026 15:45:56 +0000 |
Estructura de costos mayoristas (enfoque macro)
El costo de traer mercadería pesada al depósito de la ferretería o corralón experimentó un avance moderado durante julio, lo que significa que la presión sobre el margen de reposición se mantiene, aunque sin la intensidad de meses anteriores. Este movimiento en los costos logísticos, que impacta directamente en el precio final de los productos que llegan al mostrador, requiere una mirada atenta para entender cómo se compone y qué decisiones operativas conviene tomar.
El indicador privado de costos del autotransporte terrestre de cargas, que mide la evolución de los gastos de las empresas de transporte de larga distancia, mostró un movimiento moderado en el mes de julio. Este dato, que ya viene desestacionalizado —es decir, ajustado para eliminar las variaciones típicas de cada época del año—, nos permite ver la tendencia real de los costos sin el ruido de factores estacionales. Si bien el avance general fue moderado, algunos rubros específicos mostraron movimientos más pronunciados, y es ahí donde reside la clave para comprender la dinámica de precios.
De dónde sale este número
Al descomponer este costo logístico, observamos que la mayor presión provino del rubro de Peajes, que registró un avance marcado. Esto se debe a ajustes tarifarios en las rutas troncales, que son las principales arterias por donde circula la mercadería pesada. Un aumento en los peajes se traslada de manera directa al costo del flete, ya que es un gasto ineludible para cada viaje. Las empresas de transporte lo incorporan a su estructura de costos, lo que luego se refleja en las listas de precios de fábrica de las terminales industriales pesadas, como las de cemento, aceros o cales. Finalmente, este incremento llega al costo de reposición del ferretero, que es el valor que debe pagar para reponer la mercadería que vende en su mostrador.
Otro componente que mostró un avance fue el rubro de Personal. Este movimiento se explica por los acuerdos salariales fijados en las paritarias, que son las negociaciones colectivas entre los sindicatos de choferes y las cámaras empresarias del transporte. Cuando se cierra una paritaria con un aumento salarial, este costo se integra a la nómina de las empresas de transporte, elevando el costo operativo por unidad transportada. Al igual que los peajes, este incremento se traslada a la tarifa del flete, encareciendo la logística y, en última instancia, el precio de los productos en el depósito ferretero.
Los Lubricantes y los Gastos Generales también registraron avances, aunque de menor magnitud que los peajes. Los lubricantes, cuyo precio está ligado a la cotización de los derivados del petróleo, impactan en el mantenimiento de la flota. Los gastos generales, por su parte, agrupan diversos costos operativos que las empresas de transporte deben afrontar. El Costo Financiero, que representa el gasto que tienen las empresas por el capital que utilizan para operar, ya sea para financiar la compra de unidades o para cubrir el capital de trabajo —el dinero necesario para el día a día de la operación—, también mostró un avance. Este costo está directamente relacionado con las tasas de interés que fija el Banco Central de la República Argentina (BCRA), y su movimiento afecta la estructura de capital de las transportistas, lo que puede repercutir en el precio del flete.
Es importante señalar que el rubro Combustible, uno de los más pesados en la estructura de costos del transporte, no fue informado en esta ocasión. Su ausencia en el reporte de este mes no significa que no haya tenido movimiento, sino que no se dispuso de la información. Sin embargo, su peso estructural es tal que cualquier variación futura tendrá un impacto significativo.
Escenarios a 30-60 días
Mirando hacia los próximos 30 a 60 días, y considerando que el componente combustible no fue informado en este período, es prudente contemplar escenarios de probabilidad. En un contexto de inflación general, es común que los precios de los combustibles, que son regulados y tienen una fuerte incidencia en la economía, tiendan a corregirse. Si bien este mes no se reportó su movimiento, la experiencia histórica sugiere que una contención en un período suele ser seguida por una presión de ajuste posterior. Por lo tanto, un escenario probable es que en los próximos meses veamos un avance en el precio del gasoil, lo que generaría una nueva presión sobre los costos del flete de larga distancia. Otro escenario a monitorear es la continuidad de los ajustes en peajes y la evolución de las tasas de interés del BCRA, que inciden directamente en el costo financiero de las empresas de transporte. La dinámica de las paritarias también será un factor clave, ya que los acuerdos salariales suelen tener revisiones periódicas.
Para el mostrador, este avance moderado en los costos logísticos de julio sugiere que la presión sobre los precios de reposición de la mercadería pesada se mantiene, aunque sin la urgencia de otros momentos. Si bien no es un momento para decisiones drásticas, sí es una oportunidad para revisar y ajustar la estrategia.
En cuanto a los precios, si su margen de ganancia unitario —la diferencia entre el precio de venta y el costo de compra de cada producto— se vio afectado por los movimientos de peajes y personal, conviene evaluar una actualización moderada en las listas de precios de los productos más sensibles al flete. No se trata de una remarcación general, sino de un ajuste quirúrgico donde el impacto logístico sea más evidente. Para las compras mayoristas, es recomendable mantener un monitoreo constante de las listas de fábrica, especialmente de aquellos proveedores que dependen fuertemente del transporte de larga distancia. Si bien no hay una "sospecha de acopio" en el dato de este mes que indique una suba especulativa, la previsión es siempre una buena práctica.
Respecto a los fletes, si tiene la posibilidad de negociar con sus transportistas, este es un buen momento para revisar los acuerdos y entender cómo se componen sus tarifas, especialmente en relación con los peajes. La optimización de rutas o la consolidación de cargas con otros ferreteros de la zona, si es viable, puede ayudar a mitigar el impacto. Para el inventario, y pensando en el escenario probable de un futuro avance en el precio del combustible, podría ser estratégico programar el abastecimiento de mercadería pesada de alto volumen antes de que se materialice esa posible corrección. Esto le permitiría resguardar su capital de trabajo —el dinero que tiene disponible para operar— y evitar un costo de reposición más elevado en el corto plazo. Finalmente, en cuanto a los costos fijos, si bien el flete es un costo variable, la eficiencia en la gestión de su depósito y la optimización de los procesos internos pueden ayudar a compensar parte de la presión externa.
Distribucion local y logistica de cercania (enfoque micro)
El costo de mover mercadería desde el depósito de su ferretería hasta el cliente del barrio, lo que en la jerga se conoce como logística de cercanía o última milla, experimentó un avance moderado durante julio. Este movimiento impacta directamente en el margen de cada entrega y en el costo de ir a buscar reposición al mayorista, ya que el indicador privado de costos del autotransporte terrestre de cargas, que descompone los gastos de la operación de una camioneta o utilitario, mostró una suba que, aunque no fue fuerte, sí presiona la rentabilidad de cada viaje.
Este indicador, que mide la evolución de los gastos operativos de un vehículo de reparto, nos permite entender cómo los movimientos macroeconómicos se traducen en el día a día de su negocio. Al analizar el componente micro, es decir, los rubros que pesan en el reparto corto, observamos que algunos elementos clave para su logística propia mostraron variaciones significativas.
De dónde sale este número
El rubro de Peajes fue el que mostró el avance más marcado, con un incremento muy fuerte. Esto significa que cada vez que su unidad de reparto atraviesa una barrera de peaje urbano, el costo de ese paso es considerablemente mayor. Este tipo de ajustes suele responder a decisiones regulatorias o a la indexación de tarifas por parte de las concesionarias, y tiene un impacto directo en la planificación de rutas y en el costo por entrega, especialmente en zonas con alta densidad de peajes.
Los Lubricantes también registraron un aumento marcado. Este rubro está fuertemente ligado al valor del dólar mayorista, que es el tipo de cambio que se utiliza para las grandes transacciones comerciales y financieras. Muchos de los componentes o los productos finales son importados o tienen insumos dolarizados, por lo que cualquier movimiento en la divisa o en los precios internacionales del petróleo se traslada rápidamente a este costo. De manera similar, los Gastos Generales también mostraron un avance marcado, una categoría amplia que puede incluir desde insumos de oficina hasta servicios de apoyo para la unidad, y que a menudo se ajusta por la inflación general de la economía.
El Personal, que representa la mano de obra de su chofer o ayudante, tuvo un incremento moderado. Este movimiento se explica por las paritarias del sector, es decir, los acuerdos de negociación colectiva que definen los aumentos salariales para los trabajadores del transporte. Estos ajustes son periódicos y buscan mantener el poder adquisitivo de los salarios frente a la inflación.
Otros rubros como Neumáticos y Costo Financiero mostraron avances leves. Los neumáticos, al igual que los lubricantes, tienen una fuerte dependencia del dólar mayorista y de los precios de las materias primas como el caucho. El costo financiero, por su parte, refleja el valor del dinero en el mercado, influenciado por las tasas de interés que define el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Las Reparaciones también tuvieron un avance leve, un rubro que combina el costo de la mano de obra del taller (afectada por paritarias) y el precio de los repuestos (influenciado por el dólar y la inflación). Finalmente, el Material Rodante, que incluye la amortización del rodado –es decir, la forma contable de reconocer el desgaste y la pérdida de valor de su vehículo a lo largo del tiempo–, mostró un incremento mínimo.
Es importante señalar que no se dispuso de información sobre el rubro Combustible ni Patentes para este período. El combustible, especialmente el gasoil de ciudad, es un componente crítico del costo variable por viaje y su precio está influenciado por el valor internacional del petróleo, el dólar mayorista y las políticas de la Secretaría de Energía en cuanto a impuestos y subsidios. Las patentes, por su parte, son un costo fijo de la unidad, generalmente indexado al valor del vehículo o a la inflación general, y su ausencia de dato no implica estabilidad.
Componentes fijos y variables: cómo presionan su margen
Para entender cómo estos movimientos afectan su negocio, es crucial diferenciar entre el costo fijo de la unidad y el costo variable por viaje. El costo fijo de la unidad agrupa aquellos gastos que usted debe afrontar independientemente de cuántos viajes realice o cuántos kilómetros recorra su camioneta. Aquí se incluyen el seguro de la unidad, la patente, las tasas de habilitación municipal y la amortización del rodado. Estos costos presionan su margen de manera constante, sin importar si el vehículo está parado o en movimiento. Si estos costos suben, su punto de equilibrio –el volumen mínimo de ventas que necesita para cubrir todos sus gastos– se eleva, y cada entrega debe soportar una porción mayor de esta carga.
Por otro lado, el costo variable por viaje son aquellos gastos que aumentan o disminuyen en proporción directa a la cantidad de viajes o la distancia recorrida. En este grupo encontramos el combustible, los neumáticos, los lubricantes, los peajes urbanos y una parte de las reparaciones de taller, que se asocian al desgaste por uso. Cuando estos costos variables se encarecen, cada entrega individual se vuelve más costosa, erosionando el margen unitario de cada venta con flete incluido. Esto también encarece el costo de ir a reponer mercadería al mayorista, ya que cada viaje de abastecimiento se vuelve más oneroso. La presión de estos costos variables es inmediata y se siente en cada operación, obligándolo a revisar el precio del flete o el mínimo de compra para entregas gratuitas con mayor frecuencia.
Para el mostrador, la suba moderada en los costos de reparto propio sugiere que es un momento para revisar la estructura de precios de sus entregas y la frecuencia de reposición. Si los peajes continúan con su tendencia de ajustes marcados, o si el combustible, que no tuvo dato este mes, comienza a subir, el costo variable por viaje podría acelerarse. Esto significa que cada entrega a domicilio y cada viaje para buscar mercadería al mayorista se encarecerá, afectando directamente su margen de ganancia unitario.
En un escenario donde los costos variables, como los peajes y los lubricantes, mantienen su tendencia al alza en los próximos 30 a 60 días, le convendrá evaluar si el precio que cobra por el flete cubre adecuadamente estos gastos crecientes. Podría ser el momento de ajustar el valor del envío o de establecer un mínimo de compra más elevado para ofrecer la entrega sin cargo, para evitar que el costo de reparto erosione su capital de trabajo. Si, por el contrario, los rubros más volátiles como el combustible y el dólar mayorista se mantienen estables, la presión sobre sus costos de reparto podría moderarse, permitiéndole mantener sus precios de flete actuales por un tiempo más.
También es prudente monitorear la frecuencia de sus viajes de reposición. Si el costo por viaje sigue subiendo, consolidar las compras y reducir la cantidad de viajes al mayorista puede ser una estrategia efectiva para mitigar el impacto. Esto implica una gestión más cuidadosa del inventario para evitar quiebres de stock, pero a la vez optimiza el uso de su unidad de reparto. La clave está en anticipar estos movimientos para tomar decisiones informadas sobre precios, compras y la gestión de su flota, protegiendo así la rentabilidad de su ferretería.
Suba tranquila pero constante: retoca por rubro, con un ojo en los pesados, y compra liviano solo lo que rota.
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